miércoles, 11 de junio de 2014

Las primarias abiertas son el inicio

Para un progresista pensar en unas primarias abiertas es poco menos que pensar en el nacimiento de la democracia. Las primarias abiertas representan en la sociedad actual una vuelta al inicio de la democracia, la que en la antigua Grecia se ejercía directamente eligiendo a los dirigentes y desde aquí comenzar un nuevo modelo democrático en el que los lobbies, las corruptelas y demás impurezas democráticas no tengan cabida.

La ilusión que genera que cada progresista pueda elegir de manera directa a las personas que quiere que les represente es importante, a la par que necesaria. La política y los políticos han de generar ilusión, credibilidad y optimismo en la sociedad. Para todo ello, el ciudadano tiene que tener claro a quién eligió, y el elegido ha de comprometerse a dar cumplida cuenta de sus responsabilidades a aquellos que lo votaron.

Las primarias abiertas no son más que el punto de partida de un modelo democrático nuevo, diferente, que elimine de una vez por todas a la corrupción y en el que cualquier ciudadano con ideas, interés y ganas de servir a la sociedad pueda elegir y ser elegido como candidato.

Pues bien, algo tan sencillo y a la vez tan progresista hay a quién le da miedo. Este miedo es comprensible en la bancada conservadora, más preocupados en mantener y blindar sus privilegios que en procurar el desarrollo de todos, pero que al tiempo haya tantas voces reticentes desde los que se autodenominan socialistas es preocupante.
La Ley de Partidos Políticos debería obligar a estos a la práctica real de la democracia interna, y al tiempo, los progresistas deberían abrir estos procesos a sus simpatizantes y votantes para aglutinar más cada día a la mayoría social.


En resumidas cuentas, las primarias abiertas son un proceso que no hace más que generar confianza, ilusión y trasparencia a un partido que es precisamente eso lo que necesita. Por tanto, cualquier camino que intente el atajo fácil o el bordear una necesidad de la izquierda sería un gravísimo error. El camino progresista se inicia desde las primarias abiertas.