lunes, 21 de diciembre de 2009

Financiación de la educación: ¿y ahora qué?

Hace aproximadamente un año, Miguel Recio escribía un artículo en le que ponía de manifiesto el escaso interes de las administraciones en invertir en educación, el gasto educativo estaba y esta en un segundo plano. Ahora que nos hartamos de decir que para salir de la Crisis más y mejor educación, ahora que se están aprobando los distintos presupuestos de las Comunidades Autónomás se vuelve a poner de manifiesto que estamos a la cola de la OCDE en gasto educativo, y que o cambian mucho las cosas o seguiremos así durante mucho, mucho tiempo.

Por tanto, os adjunto lo que Miguel decía:

"Los análisis rigurosos y, en su caso, las críticas -pero también las propuestas alternativas- relativas a la financiación de la educación constituyen ya una constante y un cierto patrimonio de las federaciones de enseñanza de CC.OO. y de la propia confederación. Se trata ahora -en esta coyuntura concreta: con una fuerte crisis afectando a la economía y a la sociedad en su conjunto- de ver cuál es la situación de la financiación educativa, cómo puede afectarle la crisis y cuál puede la evolución de los recursos educativos. Es decir, expondremos qué datos son los que presentan los principales indicadores relativos a la financiación de la educación y cuál puede ser su previsible evolución, de no llevarse a cabo políticas activas en defensa del derecho social y personal a la educación y en cumplimiento de los Objetivos de Lisboa.

Los datos que vamos a presentar provienen todos de la estadística del MEC. Hay muchos indicadores al respecto, pero vamos a centrarnos en los que parecen más relevantes:

o % del PIB destinado a gasto público y privado educativo,

o Gasto por alumno/en las distintas CCAA,

o Evolución del % del PIB destinado a gasto público y privado educativo a lo largo de los años de la crisis anterior (1992-1996),

o Evolución de estos indicadores en la OCDE y en la UE.

Es ya un lugar común que España mantiene un gasto público educativo débil e insuficiente para afrontar los retos que demanda la sociedad. La alternativa es conocida y reiterada: se necesita un gasto público educativo suficiente, sostenido y equitativo. Pero lo que interesa señalar ahora de este diagnóstico es su reiteración y antigüedad, es decir, que España nunca ha llegado a tener, siquiera sea por unos años, un gasto público educativo suficiente que le permitiera aprovisionarse de recursos, inversiones, etc…, de los que echar mano en épocas de escasez y retroceso del gasto. En la UE y en la OCDE sí disfrutaron de épocas de bonanza en el gasto y por ello pudieron –y pueden- afrontar mejor las épocas de recorte. En España, las grandes e importantes reformas se hicieron con un gasto débil e insuficiente, lo que sin duda da más valor a los éxitos alcanzados. En los últimos años –de 1995 a 2005- el gasto público educativo español ha reducido casi un 10% su peso en el PIB, pasando del 4,6% en 1995 al 4,2% en 2005. En la OCDE, por el contrario, ha crecido, pasando del 5,3% al 5,4% en el mismo periodo. Hay previsiones más optimistas para España referidas a 2008, pero se hicieron antes de que se conocieran los efectos de la crisis económica.

¿Qué pasó con este indicador en los años que duró la crisis anterior: de 1992 a 1996? Puede pensarse que el gasto educativo es poco elástico y que tiene un componente fijo muy amplio que lo hace difícil reducir. Sin embargo, a pesar de que en esos años el crecimiento del PIB se redujo –ahora va a ser negativo- el % del gasto público educativo destinado a educación disminuyó en los años de la crisis, pasando del 4,9% en 1993 al 4,6% en 1995. Después, cuando vino la época de fuerte crecimiento del PIB, el gasto educativo, aunque creció, lo hizo menos que el PIB, con lo que este indicador descendió hasta el 4,29% en 2001, repitiéndose la misma cifra en 2005. Pero el gasto privado educativo, el que mide los recursos que se desembolsan en función del poder adquisitivo de las familias (lo que aún es más cierto en épocas de crisis) creció, pasando del 1,2% del PIB al 1,3%. España se caracteriza, frente al resto de países de la UE y de la OCDE, por tener un mayor % del PIB dedicado a gasto educativo privado, lo que viene a significar no tanto un mayor interés de las familias por la educación como que éstas suplen la dejación que hace el Estado en la tarea que le asigna la Constitución de garantizar el derecho a la educación mediante una programación general de la enseñanza … y la creación de centros docentes.

¿Qué va a pasar con este indicador en los años venideros? Puede repetirse lo que pasó en el periodo anterior: reducción del ya menguado % del PIB destinado a gasto público educativo y crecimiento del % del PIB dedicado a gasto privado educativo …, pero ahora nos encontramos con estos retos:

- la población escolar crece; este curso (2008-09) lo hizo en 193.325 alumnos, de los cuales 83.807 eran extranjeros,

- hay profundas (de más del 110%) diferencias –e históricas- en el gasto por alumno de centros públicos en las distintas CC.AA.: en 2005, País Vasco 8.858 euros y Andalucía 4.211 euros por alumno de centro público,

- debemos cumplir los objetivos educativos para 2010 fijados en la cumbre de Lisboa: reducción del abandono educativo temprano (es decir, más escolarización), del fracaso escolar (más medidas educativas), incremento de la educación permanente,…

Es evidente que en una época de crisis los recursos públicos deben ser administrados con rigor, austeridad y eficiencia, pero atender a las necesidades educativas es una buena medida, a corto y medio plazo, para superar la crisis. Si no hay ese convencimiento en nuestros dirigentes, propio de las que quieren ser Sociedades del Conocimiento, no hay nada que hacer. Por nuestra parte vamos a sugerir unas prioridades, inspiradas en las carencias de la educación en España, en el diferencial con la UE y en los compromisos de Lisboa:

- convenios con las Universidades públicas para mejorar la formación inicial del profesorado y maestros, fijando tasas muy asequibles para los máster que conduzcan a la habilitación para la profesión docente,

- incremento de plazas en los sectores y zonas en los que haya carencias más importantes: Infantil 0-3, FP de grado medio y superior, etc…

- desarrollo sustancial de la oferta de cursos destinados a la educación permanente o formación continua de los trabajadores mediante -entre otras fórmulas- la creación de Centros Integrados de FP, los convenios con los Institutos de Educación Secundaria que cuenten con FP, etc.

- fondo de compensación, vinculado a objetivos, que trate de corregir las desigualdades educativas territoriales de carácter histórico, que cuestionan la igualdad en el acceso de todos a la educación,

- incremento de personal, pero del dedicado a Servicios Educativos Complementarios (PSEC, también denominado: Personal de Administración y Servicios), permitiendo centrarse al profesorado en tareas docentes (y no en las administrativas o en otras asistenciales, pero no académicas) y atendiendo de manera integral las necesidades educativas de la población escolar."


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