lunes, 7 de diciembre de 2009

Lo quito, no lo quito, ...


Esto era lo que decía un curita en la viñeta de Nestor en el Diario Montañés, deshojando una margarita con el Crucifijo sobre la mesa de su aula.

Pues bien, esto mismo es lo que estos días me ha pasado a mí pensando si escribía o no sobre esta polémica, y al ver la viñeta me dije, ¡Manos a la obra!

Me parece ridícula una polémica de este tipo cuando parece bastante claro que ya está todo dicho. Si la norma dice que se han de retirar los símbolos religiosos de los centros educativos, hágase y acabado el problema.

Pero no!! La Iglesia en este país está acostumbrada desde siempre a hacer lo que le viene en gana, y si no nos amenaza con la descomunión, aún a sabiendas que eso sólo atemoriza al Sr. Bono. No recuerdo pasaje de la historia de España, de los romanos para acá en el que la iglesia no estuviera cospirando, malmetiendo o llevándoselo en el nombre de Dios y del bien de España.

¡Ese tiempo ya pasó!, Desde la Constitución, que ayer celebramos su 31 aniversario, este país es ACONFESIONAL, por tanto, nos debe merecer el mismo respeto cualquier creencia, y para respetar todas lo más lógico es no hacer gala de ningún símbolo en un lugar de actividad obligatoria como los centros educativos. ¡Que cada cual en su intimidad adore a lo que le venga en gana!

Además si tenemos en cuenta que las mayores barbaridades en la historia de la humanidad fueron en el nombre de la Cruz - las Cruzadas, la Sta. Inquisición, ...- no entiendo porque seguimos erre que erre. O es que la Conferencia Episcopal quiere tomar decisiones políticas en un país al que no representan, que entonces habría que hacer como ellos - los cristianos de la época- hicieron con los judíos.

En fín, creo que esta polémica no hubiese tenido tanto bombo si en el momento que lo tuvieron " a güevo" el Gobierno de este país hubiese rebocado el Concordato con el Vaticano que no es más que un acuerdo en el que sigue manteniendo gran parte de sus privilegios la Iglesia.

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