miércoles, 7 de diciembre de 2011

Educación: Presupuestos y Pacto Educativo

Autores: J. Manuel Marañón-Javier Ramírez

La educación constituye, para nosotros, una prioridad política en un doble sentido. Por una parte es una inversión de presente y de futuro y, por otra, es un elemento fundamental de igualdad de oportunidades y de cohesión social. Por eso, nuestro modelo educativo de referencia es Finlandia, que no solamente obtiene los mejores resultados cuantitativos en los informes de diversos organismos sino que, también, es el sistema en el que menor desigualdad hay entre su alumnado. Así el índice Duncan que marca la segregación escolar da un 0,23 sobre 1 para Finlandia, el 0,32 para España y el 0,68 para Chile, por ejemplo.

A partir de esa visión global de lo que para nosotros debe ser el objetivo del Sistema Educativo de Cantabria, vamos a hacer un análisis somero de los presupuesto de 2012. En ese sentido, de entrada hay que hablar de congelación de ese presupuesto, después de un presupuesto de 2011 que ya bajó un 6%. Pero un análisis un poco más profundo nos da algunas indicios de cuáles pueden ser las claves por las que se va a pivotar al actuación de la Consejería de Educación, Consejería que no quiere ni oír hablar de planes plurianuales de actuación, por otra parte.

En ese presupuesto hay tres partidas que decrecen sustancialmente. En primer lugar, la plantilla de los centros públicos baja en un 1,8%. La alusión de la Consejería a la finalización del período de jubilaciones anticipadas es una media verdad, puesto que era un dinero a reinvertir en el mantenimiento de las propias plantillas o en el no deterioro de las condiciones laborales de algunos colectivos de docentes interinos/as.

En segundo lugar se ha bajado en los gastos de funcionamiento de los centros públicos un 3,43% cuándo la dotación a los centros concertados ha subido un 3,31%. Es más, en la Formación Profesional hay una aparente subida, producida por la incorporación a este capítulo de una parte de esos gastos de funcionamiento de los centros públicos que disminuye.

Y en tercer lugar, está la partida presupuestaria destinada a la Universidad de Cantabria que ha disminuido en un 2,81%, comprometiendo seriamente su futuro. A pesar de que la UC está a la cabeza entre las universidades españolas en la capacidad de captación de recursos privados, esta capacidad de captación se basa en que dispone de buenos medios, infraestructuras adecuadas y buenos equipamientos para ofrecer investigación, buenos equipos humanos, etc. Si eso falla porque la inversión pública se reduce, la UC perderá, sin duda, capacidad para hacer una oferta docente e investigadora adecuada y competitiva.

De cara al futuro, la inexistencia de un plan plurianual de actuaciones es un mal síntoma. En efecto, la falta de compromisos concretos para el conjunto de la legislatura manifiesta la endeblez del argumento del Gobierno de que la educación constituye una prioridad política. Un plan plurianual significa un compromiso con el conjunto de la ciudadanía y con las organizaciones sociales, compromiso evaluable y exigible en caso de incumplimiento. Por el contario, la falta de ese plan hace que el Sistema Educativo esté al albur de cambios no solamente en la coyuntura económica sido en las prioridades y en la orientación del gasto. Y por aquello de “cuando veas las barbas de tu vecino pelar…” las miradas a los vecinos catalanes, madrileños, castellano-manchegos o gallegos nos llevan a poner “…..las nuestras a remojar”.

Centrándonos en algunas de las primeras actuaciones más o menos publicadas, tenemos que decir que los síntomas son preocupantes. Una cosa que la Consejería ha hecho a la chita callando ha sido el cierre sistemático de la Escuela rural, a la que ha dejado reducida a la mínima expresión apostando por la mera eficiencia económica y dejando de lado tanto la eficiencia educativa como el propio desarrollo rural.

Un segundo aspecto, este sí muy cacareado por la Administración Educativa, es el supuesto impulso al bilingüismo, poniendo como motor principal la introducción en las aulas de profesorado nativo, confundiendo la guinda con el pastel entero. Para nosotros, el pastel de esta cuestión lo constituiría un programa serio de reciclaje del conjunto del profesorado en inglés o en otro idioma que le permitiera utilizarlo con un mínimo de rigor en su labor docente cotidiana.

En todo caso, CC OO demanda un acuerdo del Gobierno de Cantabria con las organizaciones sociales, un pacto educativo para el conjunto de la legislatura que apueste decididamente por la inversión en este campo que debe caminar hasta el objetivo de llegar al 7% del PIB regional desde el 3,8% actual. De ese 7%, el 2% debiera corresponder a la educación universitaria.

Ese acuerdo plurianual no debe olvidar que el profesorado, junto con el personal de apoyo educativo, sigue siendo, y así lo reconocen todos los estudios sobre el tema, el recurso más importante: la cantidad en que el alumnado dispone del recurso profesorado es uno de los indicadores más relevantes de calidad y de equidad.

Y finalmente, para CC OO ese acuerdo debe tener presente que una educación pública potente ha sido la columna vertebral y el principal motor que ha llevado al desarrollo de los países de nuestro entorno con un más alto grado de capacidad económica y de bienestar social.

Publicada en Diario Montañés

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