domingo, 26 de enero de 2014

Cuándo una dimisión crea sobresaltos...

En un país democrático, cuando una dimisión crea sobresaltos tales como la que ha producido la de el sr. Sandro Rosell es que nuestro "barómetro democrático" indica que algo pasa.

En nuestro país, se pueden cerrar Escuelas, privatizar hospitales, repagar medicamentos, incrementar IVA, impuestos o el valor de la luz de manera indecente o que el conseguir un trabajo no exima al trabajador de la pobreza; pero como nos toquen el fútbol...

El fútbol es el principal motor de una sociedad dormida, con un fondo egoísta y muy individualista. Es el detonante de manifestaciones como las sucedidas en el Sardinero ante las actuaciones de la directiva del Racing; se mueven para pedir un indulto para un personaje como el Sr. del Nido, por no recordar las actuaciones de los Loperas, Giles y demás lideres de masas que genera este deporte.

Pero señor Rosell, ¡cómo se le ocurre dimitir cuando le han pillado con el carrito de los helados! Cómo se plantea tal actuación, que deja con el culo al aire a personajes dentro del Fútbol como los antes citados, o al señor Villar o Tebas. Y sobre todo, ¡cómo hace tal cosa cuando en este país no dimite nadie!

Ha generado un ejemplo pernicioso para políticos, banqueros, empresarios, y si, ... también para sindicalistas que no hacen lo que la sociedad espera de ellos o que les pillan con el carrito de los helados de manera similar a usted.

Se ha ganado portadas de periódicos, horas de radio y espacios de informativos, y casi nadie agradece un gesto de democracia dentro de su cuestionable actuación en el caso que le obligo a dimitir.

¡Dimitir, es sano! y que alguien dimita por su mala gestión o actuación deberíamos verlo como algo normal.
Espero que todos los estamentos de la sociedad comiencen a interiorizar la dimisión como una posible salida a un nombramiento y no algo único de un "pirado" que le han pillado con algo turbio.
La salud de la democracia de un país también se mide por aspectos como este, que por otra parte tanta falta hace en el nuestro.

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